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sábado, 28 de abril de 2012

GOZOS AL GLORIOSO SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA, Arzobispo de Valencia, venerado en el Real Convento de Nuestra Señora del Socorro, extramuros de Valencia






La Virgen del Socorro ha estado presente en los principales acontecimientos de la ciudad de Valencia y de España. Por ello, en la entrada de su capilla quiso ser enterrado el arzobispo de Valencia Santo Tomás de Villanueva y numerosos exvotos rodeaban su imagen. La devoción de los artesanos representados por el Gremio de Cinteros y Galoneros del Arte Menor de la Seda fue tan grande que la eligieron por patrona al fundarse en 1738 por Real Cédula de Felipe V. La nueva ubicación del cuerpo del venerable Tomás de Villanueva se hizo dentro de la iglesia conventual del Socorro, hoy Colegio de Jesús y María del que mostramos imágenes de 1900 y 1950, debajo del coro en un lugar elevado; los restos se recogieron en una bella urna. Santo Tomás de Villanueva se hospedó en este Convento del Socorro a su venida a esta capital, costumbre que guardaron sus sucesores para hacer la entrada solemne en la Ciudad, y convento que visitaba con frecuencia y en el que fue enterrado y tuvo su sepulcro hasta 1836, reposando hoy sus restos en la Catedral en la capilla dedicada a él bajo un busto de plata con su cráneo y su lauda sepulcral. Tiene además dos estatuas en el Puente de la Trinidad y en la puerta barroca de la Catedral. El escultor José Esteve Bonet ejecutó una magnífica estatua de Santo Tomás de Villanueva labrada en mármol de una sola pieza para erigirla en la plaza que se abría frente al Convento del Socorro, fundado por el Santo Arzobispo, y situado extramuros de la ciudad. Esta obra escultórica de perfecta ejecución perdió su status público en 1839 al ser retirada de su emplazamiento originario y trasladada al patio del Palacio Arzobispal donde permanece desde entonces. Adjuntamos un bello grabado.

lunes, 3 de octubre de 2011

GOZOS A NUESTRA SEÑORA DEL SOCORRO, Venerada en el convento de su título, extramuros de Valencia.




Sobre las ruinas del antiguo Convento de Santa Celestina y en el lugar donde antiguamente se ubicaba el Convento del Socorro de Valencia que se fundó en el año 1501 queda todavía constancia de la presencia durante más de tres siglos de un icono de Nuestra Señora bajo la advocación del Socorro. En este lugar se levanta hoy el moderno Colegio de Jesús-María, del que mostramos imágenes de 1900 y 1950, en cuya capilla se veneran dos copias del cuadro original desaparecido en la destrucción protagonizada por las tropas francesas en 1808. Una de ellas, la que preside el templo, es obra de Salvador Tuset, pintor valenciano de nuestro siglo; la otra, colocada al dorso de la anterior, recibe culto en el espacio del trasaltar.
La historia de la imagen se remonta al año 1501, en que, según la tradición, la Virgen entregó el cuadro a fray Juan Exarch, de la noble familia valenciana de los marqueses de Benavites. Bastantes años antes, en el convento agustino de la ciudad de Palermo, Juan Exarch agradecía a la Virgen del Socorro allí venerada su protección en la terrible galerna desatada en el golfo de Sicilia cuando viajaba hacia Valencia en un bergantín. La promesa pronunciada en tan terribles momentos le llevó a vestir el hábito de los agustinos y a fundar un convento de dicha Orden en su ciudad de origen. Tras numerosos avatares, el icono de Nuestra Señora traído de Roma por Exarch presidía el altar mayor de la fundación valenciana. A comienzos del siglo XIX, tras las reformas llevadas a cabo en épocas anteriores, la iglesia del convento, los claustros y otras salas contenían un considerable número de pinturas que, desgraciadamente a los pocos años con la invasión de los franceses, se perdieron para siempre. Adjuntamos una estampa.
Existe una antigua tradición conocida como "el diablo del socors" que cuenta que una madre estaba harta de su hijo e invocó al diablo para que se lo llevara. Como enseguida apareció el demonio para cumplir su cometido al pasar por delante de la puerta de este convento la imagen de la Virgen de la portada le hizo una zancadilla y el diablo marchó despavorido. En honor a esto el niño entró en el convento como fraile y se esculpió un pequeño demonio al lado de la Virgen que era motivo de burla por los niños del lugar. Además los frailes cada año vestían al demonio con ropa hecha para la ocasión y así cambiaban su atuendo.

sábado, 27 de agosto de 2011

LOORES AL SANTISIMO CRISTO DE LA BUENA MUERTE, venerado en el Convento de Nuestra Señora del Socorro de Padres Agustinos, extramuros de Valencia.

Existe una Capilla del Cristo de la Buena Muerte en la Catedral de Valencia que es de estilo neoclásico del S. XVIII. En el centro del retablo encontraremos a un Cristo crucificado, escultura de madera policromada atribuida a Alonso Cano o a Juan Muñoz, de estilo barroco castellano del siglo XVII. La imagen procede de la desamortización del monasterio agustino de Nuestra Señora del Socorro, hoy ocupado por el Colegio de Jesús María del que mostramos imágenes de 1900 y 1950. En el fondo del retablo hay un Calvario representando a Santa María, madre de Jesús, y San Juan, el discípulo amado, junto a la cruz. Esta es una pintura sobre tabla atribuida, por unos a Baccio Bandinelli (s. XV ó XVI), o a un anónimo Maestro de Alzira por otros. Su estilo es del renacimiento manierista. En el ático del retablo aparece la Virgen de Montserrat, óleo sobre lienzo del S.XVII de autor desconocido. Adjuntamos un bello grabado.
En las paredes de la capilla hay dos urnas sepulcrales. La de la izquierda guarda el sepulcro del tercer obispo de Valencia, Fray Andrés de Albalat, dominico que puso en este lugar la primera piedra de la catedral en el año 1262 y falleció en Viterbo (Italia) en el año 1276. Sobre el sepulcro está pintada la figura yacente del prelado y las insignias heráldicas de la familia de los Albalat. En la de la derecha, está el sepulcro del caballero Mossén Jacme Castellar, sepultado aquí en el año 1431.