Mostrando entradas con la etiqueta Buñol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Buñol. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de diciembre de 2011

GOZOS AL GLORIOSO SAN VENANCIO MARTIR, venerado como segundo patrono de la Villa de Buñol.



San Venancio mártir es el segundo patrón de la villa de Buñol tras San Luis Bertrán y tiene un altar lateral dedicado con su imagen en su iglesia de San Pedro Apóstol y una fuente en el pueblo. Fue elegido patrón en el año 1720 por su protección contra los terremotos.
San Venancio, después de haber sufrido los tormentos más espantosos, fue arrojado a un estercolero. Curado milagrosamente por un ángel, se presentó nuevamente ante el juez que lo había condenado. Mientras el santo hablaba, cayó el juez boca arriba y expiró exclamando: “El Dios de Venancio es el solo Dios verdadero, destruid vuestros ídolos”. Los leones a los que fue arrojado como alimento enseguida se postraron a sus pies, mientras el santo predicaba la fe a los espectadores. Finalmente, después de haber sido arrastrado por entre zarzales y precipitado desde lo alto de una roca sin que sufriese mal alguno, fue decapitado a la edad de 17 años.

domingo, 21 de agosto de 2011

GOZOS AL GLORIOSO PADRE SAN LUIS BERTRÁN, venerado en su ermita de la villa de Buñol.

En el año 1876 se intervino en la ermita de San Luís Bertrán de Buñol a causa de los daños provocados por una inundación. Fue en esa fecha cuando se le confirió el aspecto de estilo neogótico que hoy podemos observar. Esta consta de una pequeña nave cubierta con bóveda de crucería y un altar al frente con la imagen del santo titular.

El motivo de su patrocinio es que, siendo un muchacho, San Luis Bertrán, uno de los grandes santos valencianos, decidió dejar su casa y vivir en forma mendicante, como había leído que hicieron San Alejo y San Roque. Y, con la excusa de una peregrinación a Santiago, puso en práctica su plan, no sin escribir seriamente a sus padres una carta en la que, alegando numerosas citas de las Sagradas Escrituras, trataba de justificar su resolución. Pero su fuga no fue más allá de Buñol donde fue alcanzado por un criado de su padre. Desde entonces, y según cuenta la tradición, se venera en Buñol y en su ermita, cerca de la fuente y en una cueva que sirvió de reposo y escondrijo en la que lloró el verse descubierto.