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domingo, 24 de marzo de 2013

GOZOS EN LOOR DEL SANTÍSIMO LIGNUM CRUCIS, que se venera en el Real Monasterio de San Miguel y de los Reyes, extramuros de Valencia.





La Catedral de Valencia es la poseedora de la más copiosa y variopinta colección de reliquias que conocemos. Entre ellas, destacan los varios ligna crucis que custodiaba, teniendo en uno de ellos el de mayor tamaño de la cristiandad. Los más ilustres que poseía la catedral valenciana eran el lignum crucis de Aragón, depositado por Alfonso V el Magnánimo, el "Hohenstauffen", donado por Constanza de Suabia y, por último, el lignum crucis Anjou, que había pertenecido a Fernando de Aragón, último Duque de Calabria, y había ingresado en la Catedral de Valencia en 1812 procedente del Monasterio de San Miguel y de los Reyes de Valencia. Su valor era muy significativo pues provenía del reino de Nápoles, territorio disputado tradicionalmente por los Anjou franceses y los reyes aragoneses, por lo que, además del valor religioso, tuvo una importante carga política de legitimación de los derechos de la corona aragonesa en Nápoles.
Esta reliquia, que tuvo su Cofradía dedicada, permaneció en San Miguel y de los Reyes hasta el año 1811 en que fue asaltado el monasterio en plena Guerra de la Independencia. Afortunadamente, el 20 de Agosto de 1812 ingresaba un fragmento en la Catedral de Valencia. Otro  fragmento de este lignum crucis, relata la anciana Sor Felicia, de 82 años de edad y priora y fundadora del antiguo Convento de Belén de Valencia, le fue entregado por parte del sacristán del convento jerónimo de San Miguel y de los Reyes de Valencia, fray Silvestre Forés. El último de estos fragmentos fue a Ademuz para su iglesia parroquial. Los cánones mandan que los ligna crucis deben ir incrustados en un relicario en forma de cruz obligatoriamente y sin compañía de otras reliquias.

sábado, 13 de octubre de 2012

GOZOS DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL, venerado en el Monasterio de San Miguel de los Reyes de Valencia.




Ya en el año 1371 en la alquería de la Rascanya del Monasterio Cisterciense de la Valldigna existía un Priorato que se trasformó en abadía en 1381 y a ella vinieron a instalarse los monjes Jerónimos en 1546, iniciando las obras que condujeron al Monasterio de San Miguel y de los Reyes, en las afueras de Valencia, conocido como el “Escorial Valenciano” y hoy sede de la Biblioteca Valenciana. La que llegó a ser importante Orden de los Jerónimos fue una Orden fundada en nuestra tierra en el año 1350, cuando Jaime Ibáñez y otros ermitaños reunidos en Jávea en la falda del Montgó y cerca de lo que fuera el Monasterio de San Donato, solicitaron del Papa ajustarse a una regla, solicitud que fue atendida mediante bula de Gregorio XI en 1374. Tan magna obra como representó la construcción de este monasterio fue posible gracias a los Duques de Calabria, Don Fernando de Aragón y su esposa Doña Ursula Germana de Foix, viuda del Rey Fernando el Católico, ya que en ella invirtieron gran parte de su fortuna en vida y a la que dejaron en testamento sus cuantiosos bienes, encargándosela a los arquitectos Covarrubias y Vedaña.
Por muchas vicisitudes pasó el desarrollo de la obra, con periodos de paralización de la misma, pero quedando finalizada un siglo después en 1644. Entre estas hay que destacar la usurpación de gran parte de la considerable suma entre dinero en metálico y bienes que les fuera cedida por los fundadores y que sobraba para terminar y costear la obra mientras los monjes se ocupaban de las solemnes exequias del Duque de Calabria, muerto muy poco después que su mujer. Parte de sus excepcionales cuadros se encuentran en el Museo de Bellas Artes, mientras su enorme San Miguel de mármol del altar mayor era arrojado y destrozado por las tropas napoleónicas en 1808 a la vez que desaparecía su espada de oro y el anillo nupcial de los Duques de Calabria. Tras ser uno de los monasterios suprimidos en 1835, se destinó a prisión correccional. Queremos destacar la belleza de la imagen de San Miguel de la fachada del templo.
En la diócesis hay ermitas dedicadas al arcángel San Miguel en Benifairó de la Valldigna, Corbera, en la pedanía requenense de El Derramador y en la propia Requena, Gilet, Llíria, Sagunto, Serra, Ademuz, además de la ermita de San Miguel de Soternes, en Valencia. San Miguel es también titular de las parroquias de Burjassot, Bellreguard, Benifallim, Catarroja, Quart de les Valls, Carrícola, Puebla de San Miguel, Jalance, El Derramador, Enguera, Cotes, Benissivá, Murla, Vall d´Ebo, La Garrofera de Alzira, Gata de Gorgos, Tous, Benigànim, Alquería de Aznar, Salem, Palma de Gandia, Agres, Barx y Simat de la Valldigna.

viernes, 24 de febrero de 2012

GOZOS A LA GLORIOSA VIRGEN Y MARTIR SANTA BÁRBARA, venerada en el Real Monasterio de San Miguel de los Reyes.


Ya en 1371 en la alquería de la Rascanya del Monasterio Cisterciense de la Valldigna existía un Priorato que se trasformó en abadía en 1381 y a ella vinieron a instalarse los monjes Jerónimos en 1546, iniciando las obras que condujeron al Monasterio de San Miguel y de los Reyes, en las afueras de Valencia, conocido como el “Escorial Valenciano” y hoy sede de la Biblioteca Valenciana. La que llegó a ser importante Orden de los Jerónimos fue una Orden fundada en nuestra tierra en el año 1350, cuando Jaime Ibáñez y otros ermitaños reunidos en Jávea en la falda del Montgó y cerca de lo que fuera el Monasterio de San Donato, solicitaron del Papa ajustarse a una regla, solicitud que fue atendida mediante bula de Gregorio XI en 1374. Tan magna obra como representó la construcción de este monasterio fue posible gracias a los Duques de Calabria, Don Fernando de Aragón y su esposa Doña Ursula Germana de Foix, viuda del Rey Fernando el Católico, ya que en ella invirtieron gran parte de su fortuna en vida y a la que dejaron en testamento sus cuantiosos bienes, encargándosela a los arquitectos Covarrubias y Vedaña.
Por muchas vicisitudes pasó el desarrollo de la obra, con periodos de paralización de la misma, pero quedando finalizada un siglo después en 1644. Entre estas hay que destacar la usurpación de gran parte de la considerable suma entre dinero en metálico y bienes que les fuera cedida por los fundadores y que sobraba para terminar y costear la obra mientras los monjes se ocupaban de las solemnes exequias del Duque de Calabria, muerto muy poco después que su mujer. Parte de sus excepcionales cuadros se encuentran en el Museo de Bellas Artes, mientras su enorme San Miguel de mármol del altar mayor era arrojado y destrozado por las tropas napoleónicas en 1808 a la vez que desaparecía su espada de oro y el anillo nupcial de los Duques de Calabria. Tras ser uno de los monasterios suprimidos en 1835, se destinó a prisión correccional. Hubo aquí una antigua Cofradía dedicada a Santa Bárbara.