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sábado, 26 de enero de 2013

GRITOS Y LAMENTOS DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO, de su congregación del Cristo del Buen Acierto de la Iglesia de San Martín de Valencia.


 



La idea de la condenación eterna siempre fue un instrumento de coerción social de la Iglesia que garantizaba la fidelidad a sus creencias y reforzaba su autoridad moral. Para evitarla, además de la fe y las buenas obras, aquella ofrecía indulgencias, misas por el alma de los difuntos, limosnas o peregrinaciones. No era extraño por tanto ver a algún ciudadano, candil en mano, rezando nocturnamente por las calles oraciones por las almas de los vecinos que purgaban sus penas en el otro mundo. La Iglesia española desde el S.XV alentó la creencia en que las almas del purgatorio podían beneficiarse de los sufragios y de la “bula de difuntos” que se compraba cada año y que consistía en una aportación económica que libraba a un alma del purgatorio anualmente. Para la realización de sufragios existían prácticamente en todas las parroquias capillas dedicadas a las ánimas y en Valencia destacaron las cofradías de ánimas de la Iglesia de la Santa Cruz y la de la Iglesia de San Martín, teniendo la de esta última como nombre Congregación del Santísimo Cristo del Buen Acierto y de las Almas del Purgatorio. Estas cofradías fueron alentadas por la Bula de la Santa Cruzada desde el S.XVI. Adjuntamos una curiosa oración a esta advocación promovida por el Papa Juan XXIII.


jueves, 19 de mayo de 2011

GOZOS AL SANTISIMO CRISTO DEL BUEN ACIERTO, venerado en Alfás del Pí.


La parroquia de Alfás del Pí fue erigida en el año 1784 bajo la advocación de San José, primer patrono del pueblo, pero en la actualidad está dedicada al Cristo del Buen Acierto. El Cristo llegó al pueblo gracias a la participación de una familia alteana que dejó traer la imagen en su barco desde Valencia en el año 1855 que había sido donada por el cura carmelita Pascual Baldó. Primitivamente la imagen del Santísimo Cristo se custodiaba en el Convento del Remedio de Valencia hasta la desamortización de 1835, cuando pasó a manos de una devota que la dejó en herencia a Pascual Baldó. En el año 1857 se mandó una petición a la Santa Sede relatando que a sus expensas se había colocado en una capilla construida al efecto en la Iglesia de dicho pueblo un hermoso crucifijo con la invocación del Buen Acierto con el fin de fomentar la devoción de aquellos fieles. Entonces se produjo la concesión por el Papa Pío IX de la gracia Jubilar desde ese año y por ello se celebra una emocionante procesión en que el pueblo acompaña a su Cristo.

El 29 de Septiembre de 1936 fue destruida la venerada imagen. Rodeando con una maroma el cuerpo del Cristo, y con la ayuda de una mula, fue destrozada y arrastrada a la plaza donde fue pasto de las llamas. Algunos devotos, pudieron rescatar algunos pedazos que hoy guardan como un verdadero tesoro. Algunos otros forman parte del actual Cristo, como el dedo gordo del pie derecho. El día 9 de diciembre de 1939 entraba otra vez por el embarcadero de Albir una segunda imagen del Stmo. Cristo del Buen Acierto, esta vez talla magníficamente lograda por el ilustre imaginero Pio Mollar, que es la que actualmente se venera en este pueblo.